ANEXO

¿EN QUÉ CONSISTEN LOS CAMBIOS EN LA CAPA DE OZONO?

 

 

El ozono es una sustancia simple que se encuentra en estado gaseoso y que está formada por agregados de tres átomos de oxígeno (O3). Aproximadamente el 80% de este gas se encuentra entre los 10 km y los 30 km de altura. La luz solar, en determinadas condiciones, puede romper algunas moléculas de oxígeno, los átomos resultantes son muy reactivos y se pueden combinar con otras moléculas de oxígeno completas dando lugar a O3.

La capa de ozono envuelve a todo el planeta y actúa como una barrera protectora contra los efectos perjudiciales de la luz ultravioleta solar (que es una radiación bastante energética). Sin embargo, algunos productos químicos sintéticos como los clorofluorcarbonos y el monóxido de nitrógeno, están produciendo cambios importantes en dicho escudo protector. En el año 1987 en sólo 6 semanas se destruyó el 97’5 % de la capa de ozono que cubre la Antártida, creando una zona con muy poca densidad de ozono, de la extensión de los Estados Unidos y la altura del Everest. Este fenómeno, se ha convertido ya en un acontecimiento anual en la Antártida y comienza a aparecer también en otras latitudes.

Agujero de la capa de ozono (en azul) sobre la Antártida

¿Qué importancia puede tener la destrucción de la capa de ozono?


Hemos de tener en cuenta que la vida en la Tierra no hubiera podido desarrollarse tal y como la conocemos hoy si no hubiera sido por la capa de ozono. Las intensas radiaciones ultravioletas que llegarían del sol llevarían energía suficiente como para destruir las células. El ozono filtra esas radiaciones perjudiciales. Si el escudo protector de ozono se hace demasiado delgado, se perjudicaría la reproducción del plancton marino alterando toda la cadena alimentaria del mar. De hecho, los efectos de la destrucción del ozono están causando ya un aumento en la incidencia de enfermedades como cánceres de piel y daños oculares.

Es por ello que las autoridades sanitarias aconsejan seriamente la utilización de cremas y de gafas protectoras cuando se está expuesto al sol, así como limitar los baños de sol a las primeras horas de la mañana y últimas de la tarde ya que entonces al estar el sol más bajo la luz ha de recorrer más distancia en la atmósfera hasta llegar a nosotros y, por tanto, pasar a través de más cantidad de ozono. Por otra parte, no podemos olvidar que el ozono también tiene una gran importancia en la regulación del clima ya que al filtrar las radiaciones ultravioleta contribuye a que la superficie del planeta no se caliente demasiado.


La Comunidad Europea adoptó un acuerdo por el que se comprometía a haber reducido en un 85% para el año 2000 la producción y consumo de clorofluorcarbonos en todo su territorio. Sin embargo, según la Agencia Americana del Medio Ambiente, si cesara al 100 % su fabricación en todo el mundo, no se volvería a los niveles de ozono existentes en el año 1985 hasta pasados 50 años, debido a que esos compuestos se difunden lentamente por la atmósfera y tienen una vida media muy larga. Los clorofluorcarbonos son productos que solían utilizarse en los aerosoles, motores frigoríficos e instalaciones de aire acondicionado (actualmente están prohibidos en muchos países).

EVALUACIÓN

A la vista de la animación anterior, escribe las ecuaciones químicas de las reacciones elementales que dan lugar a la destrucción del ozono en las capas altas de la atmósfera.


El llamado Protocolo de Montreal es un tratado internacional para evitar la destrucción de la capa de ozono mediante el control de los compuestos responsables de dicha destrucción. Firmado en 1987, entró en vigor en 1989 y desde entonces está dando muy buenos resultados, mostrando que se pueden lograr acuerdos y con ellos avanzar en la solución de los graves problemas medioambientales que amenazan al planeta en su conjunto.

INFORMACIÓN

El 16 de septiembre es el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono